Evaluación de Propuestas de Software: Flexibilidad

Evaluación de Propuestas de Software: Flexibilidad

No es poco común ver descripciones y material promocional de algunas herramientas de software que contienen expresiones como “flexible y fácil de usar”, esto es mucho más fácil de decir que de hacer.

Podemos definir la flexibilidad como la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones, por ejemplo, si tuviéramos un auto capaz de transitar en carretera y luego convertirse en un bote o un helicóptero personal, según se necesite, estaríamos en presencia de un vehículo futurista digno de James Bond y podríamos catalogarlo como altamente flexible.

Sin embargo para tener esta flexibilidad vamos a tener algunos costos, es difícil que nos encontremos frente a un carro, un bote y un helicóptero excepcionales. Ya que un solo vehículo debe cumplir las tres funciones es improbable que las haga tan bien como las harían tres vehículos separados cada uno especializado en su función.

El vehículo será mucho más complejo, tendrá muchos más componentes y es un reto tenerlos todos en el mismo sitio, será difícil de operar y requerirá un tipo especial de piloto, y será bastante costoso.

Algo similar sucede con el software, cuando éste debe funcionar en muchos contextos diferentes generalmente no atiende las particularidades de cada uno, por ejemplo, un software contable que funciona igual en un colegio, en un hospital o en una empresa de trasportes, podría desatender requisitos particulares de cada uno de estos sectores o contar con características que no son relevantes para algún sector, entorpeciendo su uso y aprendizaje.

En parte esto puede mitigarse con un diseño bien pensado y elegante, dónde las características requeridas por un sector no interfieren con el funcionamiento del software en otros sectores, esto generalmente requiere gran esfuerzo e incrementa la complejidad de la administración, el desarrollo y el mantenimiento de los proyectos. Una ventaja de este software flexible es que al funcionar en muchos sectores tiene un mercado más amplio y se consigue a precios menores, y como ya está construido se puede obtener resultados con rapidez.

En el extremo opuesto se encuentra el software construido a medida, no es adaptable a muchos contextos ya que se concibe para una organización y no hay dos iguales, sin embargo, hace únicamente lo que debe hacer y lo hace muy bien, de una forma clara y entendible para sus usuarios. Sus desventajas son que al tener un mercado tan particular, una sola organización, su costo puede ser bastante elevado así como el tiempo en el que se obtendrán resultados.

Hay soluciones intermedias como el software BPM, dónde se pueden modelar diversos tipos de procesos, sin embargo, esto se hace dentro de las reglas del software, algunas cosas no serán posibles, y requiere que los procesos ya estén claramente definidos lo cual no siempre es el caso.

Otras opciones incluyen el empleo de software ya realizado pero que recibe personalizaciones a nivel de desarrollo para adecuarse a los requisitos del cliente.

Mientras se evalúa una propuesta de software hay que tener en cuenta el proceso que se desea optimizar para saber qué tan especifico es, que tan claro está y con qué recursos de tiempo y dinero se cuenta, esto puede inclinar la balanza hacía una propuesta u otra.

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